Encuentros cálidos, amor sin soledad | Voluntarios de FYJ visitan la residencia de ancianos Gaoquan
Encuentros cálidos, amor sin soledad | Voluntarios de FYJ visitan la residencia de ancianos Gaoquan
Dando bondad, recibiendo abundancia.
Iluminando a los demás, iluminándonos a nosotros mismos.
El 20 de enero de 2026, diez voluntarios del Equipo de Servicio Voluntario FYJ de Guangzhou llegaron al hogar de ancianos Gaoquan en Chentai Road, distrito de Baiyun, llevando suministros y corazones llenos de compasión.Esto fue más que una mera visita de buena voluntad; fue un diálogo de corazones, un viaje mutuo sobre el altruismo y el interés propio, sobre dar y recibir.

01 Encuentro: Abriendo una puerta, entrando en un mundo
Fundada en 1997, la Residencia de Cuidados Gaoquan es una institución de bienestar social sin fines de lucro, totalmente residencial. Alberga a 102 familiares especiales, de entre 9 y 92 años.Antes de cruzar la puerta, una sensación de incertidumbre les infundió cierta aprensión. Pero dentro, los voluntarios fueron recibidos con sonrisas inocentes y cálidas bienvenidas.
"No necesitamos elegir zapatos. Tener un par de pies ya es una bendición". Este sentido comentario de la "Madre Ge", la matrona del hogar,
Hablado con suavidad, resonó profundamente en muchos voluntarios y dejó un eco duradero.

02 Testimonio: La más pura sinceridad, las sonrisas más brillantes
En el patio, un tío con uniforme militar de camuflaje cantó y bailó al ritmo de la música de principio a fin, con una sonrisa radiante como la luz del sol. Al concluir el evento, algunos notaron un leve destello de lágrimas en sus ojos, señal de su reticencia a separarse de la breve compañía.
Otro "niño adulto" tenía ojos claros y brillantes. De la mano de un voluntario, cantaba canción tras canción y recitaba poema tras poema. "De pensar que solo podía recitar seis poemas a completar diez a la perfección, la forma en que aplaudía y reía era realmente conmovedora".
Había un tío en silla de ruedas a quien le encantaba saludar, una tía que dirigía la música con sus brazos, un tío que compartía con sinceridad historias del "Octavo Ejército de Ruta"... Sus mentes pueden residir en la infancia, pero sus emociones son genuinas y plenas.

03 Reflexión: Los rincones invisibles y la dedicación visible
Los voluntarios también entraron en las habitaciones.Vieron a niños con parálisis cerebral postrados en cama durante años, jóvenes que necesitaban protección contra las autolesiones y ancianos incapaces de cuidar de sí mismos. Estas escenas conmovieron a muchos."Algunas vidas, desde muy jóvenes, quedan confinadas en una sola cama, allí yacían toda la vida", escribió un voluntario. "Nos duele el corazón y nos recuerda lo valiosa que es nuestra vida cotidiana".
Aún más conmovedora fue la dedicación constante de los cuidadores. «Recuerdan el nombre de todos y comprenden sus hábitos». Este firme compromiso con lo cotidiano genera una calidez serena pero sólida dentro de la residencia.

04 Perspectiva: El altruismo también es beneficio propio
Durante dos horas, los voluntarios distribuyeron suministros, conversaron con los residentes y cantaron y bailaron juntos. Estas sencillas interacciones llenaron de alegría y vitalidad el tranquilo patio."Lo que transmitimos no fueron solo cosas materiales, sino una sensación de ser vistos, calidez y respeto", reflexionó un voluntario. "Y a cambio, su sinceridad sin reservas nos sanó".
Después del evento, Madre Ge compartió: "En el proceso de ayudar a los demás, nosotros también podemos cosechar satisfacción espiritual y paz; el altruismo es, en última instancia, la mayor forma de interés propio".
Esta es quizás la forma más hermosa de servicio público: dar sin esperar nada a cambio, pero con genuina gratitud. El amor encuentra su plenitud en la circulación; la bondad se extiende a través de la transmisión.

05 Gratitud: Reuniendo chispas de luz para iluminar el camino a seguir
"Gracias a todos los voluntarios que participaron hoy. Fueron ustedes quienes me dieron esta oportunidad", dijo Madre Ge.
El líder del equipo también expresó un agradecimiento especial: "Además de agradecer a la Madre Ge por crear esta oportunidad para conectarnos con un mundo diferente, también debemos agradecer a los miembros del comité organizador que han trabajado incansablemente entre bastidores. Gracias a este grupo, nuestro equipo de servicio de FYJ se ha fortalecido aún más". Fue la participación y la contribución de cada individuo lo que transformó esta breve visita en un inolvidable diálogo de vida. Las canciones, las risas, las manos unidas y las lágrimas en los ojos se convirtieron en el motor para seguir adelante. El amor no es un regalo unidireccional, sino una iluminación mutua.

El Equipo de Voluntariado de FYJ seguirá adelante, transmitiendo calidez mediante una compañía sincera y practicando el altruismo con acciones sencillas. Porque creemos que cada chispa de luz tiene un significado y que cada mano tendida puede hacer del mundo un lugar un poco mejor.
Agradecido por el encuentro y con ganas de recorrer juntos este camino.
¡Hasta que nos volvamos a encontrar!
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